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Los nueve meses que dura el embarazo son ideales para planear la llegada del primer bebé. En ese tiempo, tu pareja y tú deben hacer mucho mas que elegir el nombre del pequeño. Aunque es muy común que los nuevos papas enfoquen su atención al parto, la verdad es que ese maravilloso momento sólo es la puerta de entrada a una vida nueva, cargada de responsabilidades y satisfacciones desconocidas.
1. Prepárense
Los nueve meses que dura el embarazo son ideales para planear la llegada del primer bebé. En ese tiempo, tu pareja y tú deben hacer mucho mas que elegir el nombre del pequeño. Aunque es muy común que los nuevos papas enfoquen su atención al parto, la verdad es que ese maravilloso momento sólo es la puerta de entrada a una vida nueva, cargada de responsabilidades y satisfacciones desconocidas.
Si bien es cierto que no existe una escuela con maestros listos a resolver las dudas de los futuros papás, también lo es que hay otras formas de prepararse. La literatura sobre esta temática es tan abundante como las experiencias de tus familiares y amigos. Y los cursos psicoprofilacticos son un excelente complemento que los sensibilizan sobre lo que les espera como individuos y como pareja. Sin embargo, conviene hacer hincapié en que sólo ustedes, apoyados por el pediatra de su elección, saben lo que quieren para su vida y la de su hijo. En este sentido, ni lo que dice un libro o un familiar, ni lo que enseñan en los cursos psicoprofilácticos, debe ser un motivo de presión. Pero nunca esta de mas tener a la mano toda la información que sea posible.
2. La habitación
Durante las primeras semanas después del parto, el bebé permanecerá con ustedes. Esto no significa que dejen de lado la preparación de un cuarto específico para el pequeño, sino todo lo contrario. De hecho, crearle un espacio propio al bebé es una de las mejores formas de hacerlo sentir amado y de crear un ambiente familiar. Involúcrense los dos en esta tarea y aporten sus ideas. En general, se recomienda que el cuarto del niño sea amplio, soleado, poco ruidoso y fácil de ventilar. Además, debe tener buena iluminación a lo largo del día. Procuren que las superficies sean higiénicas y de fácil limpieza. En este sentido, el tapiz debe ser lavable y no conservar el polvo. Los pisos de mosaico son cómodos, aunque un poco fríos; las alfombras requieren de un mantenimiento constante. Olvídense de las cortinas, por lo menos al principio. Y si las ponen, el requisito principal es, de nuevo, que no guarden el polvo. Por último, la pintura y, en su caso, el barniz tienen que ser no tóxicos.
3. Temperatura y humedad
La temperatura ideal para el cuarto del recién nacido va de los 18 a los 22 grados centígrados, sin importar la hora del día o la época del año. Esta prohibido utilizar calefactores de gas, pues la fuga mas pequeña puede ser perjudicial para la salud del bebé. Si quieren aumentar la temperatura, consigan un radiador de agua caliente.
En cambio, si lo que necesitan es ventilar la habitación, lo mejor es un aire acondicionado. Colóquenlo lo mas arriba posible, a fin de evitar que el flujo de aire se dirija al pequeño. El único inconveniente de estos enfriadores es que eliminan la humedad. Precisamente la humedad debe mantenerse en un 50 o 60%. Los humidificadores óptimos son los eléctricos que, de nueva cuenta, no pueden estar dirigidos hacia el bebé. También pueden poner una tina de agua o una toalla húmeda.
4. La cuna para el recién nacido
Durante las semanas que el bebé duerma con ustedes, es recomendable que lo haga en una cuna especial. Este mueble, conocido en algunos países como "moisés", es una cuna pequeña y portátil de mimbre revestido de piqué, o de batista de distintos colores. Sirve hasta los seis meses, según el tamaño y la fuerza del pequeño.
5. La otra cuna
Por supuesto que dos criterios importantes para elegir la cuna que usara tu bebé cuando crezca, son que les guste y que vaya de acuerdo con la decoración del cuarto. Recuerden que el pequeño dormirá ahí hasta los tres años, aproximadamente.
En realidad, no hay diferencias sustanciales entre las cunas metálicas y las de madera. Estas últimas no pueden estar pintadas con barnices tóxicos. Uno de los lados debe ser abatible para colocar y recoger al recién nacido con comodidad. Por último, elijan un colchón duro y firme con forro impermeable. Nunca utilicen almohadas, ya que pueden sofocar al pequeño.
6. El cambiador y otras necesidades
El mueble para cambiarle los pañales al bebé o cambiador, debe quedar en una posición que no los obligue a doblarse y que les permita sujetar al pequeño con fuerza. En la actualidad, estos muebles suelen estar integrados a un clóset, que tiene una colchoneta plástica, varios cajones, un espacio para colgar ropa y compartimentos para guardar elementos de aseo y pañales. También necesitaran una silla baja y de respaldo recto muy cómoda, para que lo puedan alimentar plácidamente; una lampara de noche; y el indispensable juguete móvil para la cuna. Asimismo, piensen en la bolsa para cargarlo (o "cangurera"), la carretilla (o "carreola") y la silla para el coche. Lo mas importante de esta última es que reúna las condiciones máximas de seguridad y que ustedes sigan las indicaciones del caso al pie de la letra. |